06 Interés general · 15 de agosto de 2026

El Atuel, el río que separa dos historias productivas a un lado y otro de la cordillera

Entre los viñedos y olivares de San Rafael y el oeste árido de La Pampa, un mismo cauce explica cien años de decisiones sobre agua, obras e infraestructura

(El río Atuel nace en la cordillera mendocina y históricamente llegaba hasta la cuenca del Colorado, en La Pampa. Desde comienzos del siglo XX, el uso del agua para riego y energía en el sur de Mendoza fue reduciendo el caudal que llega a territorio pampeano, un proceso que hoy sigue en discusión judicial entre ambas provincias)

El Atuel baja de la cordillera por el departamento de San Rafael y atraviesa uno de los oasis productivos más importantes del sur mendocino. Ahí sostiene viñedos, olivares y producción hortícola en un territorio que depende del agua tanto como de la logística que la distribuye. Ese mismo río, cientos de kilómetros más al este, es también el nombre de una historia distinta: la del oeste pampeano, donde durante buena parte del siglo XX el caudal dejó de llegar con la regularidad necesaria para sostener población y producción.

Entender el Atuel de hoy requiere mirar los dos extremos de la cuenca a la vez. No es un problema de un solo lugar. Es la historia de una misma agua, administrada desde un punto y sentida desde otro, a cientos de kilómetros de distancia.

El oasis sur mendocino, un modelo de riego con más de un siglo de desarrollo

San Rafael y su zona de influencia construyeron, desde fines del siglo XIX, un sistema de riego que transformó tierra semidesértica en uno de los polos vitivinícolas y olivícolas más relevantes del país. El departamento concentra buena parte de la producción de aceite de oliva de la provincia y sostiene una cadena que va del productor primario a la bodega, la almazara, el packing y el transporte hacia mercados nacionales e internacionales. Ese desarrollo se apoyó en obras de captación y distribución de agua que datan de comienzos del siglo pasado, entre ellas el dique El Nihuil, terminado en 1947 con financiamiento nacional, pensado originalmente para riego y generación eléctrica.

Un cauce que cambió de destino

El punto de inflexión histórico ocurrió con la construcción de El Nihuil. Antes de esa obra, el Atuel llegaba de forma intermitente pero real hasta la cuenca baja, ya en territorio de La Pampa, donde alimentaba una zona que a comienzos del siglo XX tenía colonias agrícolas y monte nativo. Con la regulación del caudal en el dique, ese escurrimiento hacia el este se redujo de manera drástica. En 1949 se intentó, mediante una resolución del gobierno nacional, garantizar sueltas periódicas de agua hacia La Pampa, pero la medida no llegó a aplicarse en los hechos.

La Pampa, que hasta 1952 era Territorio Nacional, empezó a partir de mediados de siglo a organizar su reclamo. En 1976 llevó el caso a la Corte Suprema. En 1987, el máximo tribunal declaró al Atuel un río interprovincial y ordenó a ambas provincias llegar a un acuerdo, lo que se tradujo en 1989 en un protocolo de entendimiento.

El oeste pampeano y una capacidad de adaptación que sigue vigente

En el noroeste de La Pampa, la reducción del escurrimiento del Atuel modificó el paisaje: menos monte, menos napa freática disponible y migración de población hacia otras zonas de la provincia. Aun así, la región conserva capacidades reales: comunidades con conocimiento acumulado del territorio, organizaciones locales con décadas de seguimiento de la cuenca, y una estructura agropecuaria pampeana consolidada en otras zonas de la provincia. La discusión no parte de cero: existe información técnica, seguimiento hidrológico y una agenda institucional en marcha.

Un nuevo juicio y una meta técnica para el caudal

El acuerdo de 1989 no resolvió el fondo del problema, y en 2014 se inició un nuevo proceso judicial. En diciembre de 2017 la Corte ordenó a Mendoza y La Pampa establecer, en treinta días, un caudal apto para atenuar el impacto ambiental en la cuenca baja. Las provincias no llegaron a un número consensuado: La Pampa proponía 4,5 m³/s y Mendoza ofrecía 1,3. La Corte consultó al Instituto Nacional del Agua y, en julio de 2020, fijó como meta interina un caudal mínimo permanente de 3,2 m³/s en el límite entre ambas provincias, a alcanzar mediante obras financiadas de común acuerdo entre las provincias y el Estado nacional, con cumplimiento gradual. Para eso existe la Comisión Interprovincial del Atuel Inferior, el organismo técnico compartido.

Lo que está en juego en términos de infraestructura

Más allá del litigio, el caso es también un problema de ingeniería hídrica: monitoreo de caudales, mantenimiento de estaciones de aforo, capacidad de los embalses existentes y necesidad de obras nuevas para derivar agua sin afectar el riego ya consolidado en el sur mendocino. En los últimos años, el seguimiento del caudal se convirtió en un punto central de la agenda entre ambas provincias. Ese nivel de detalle técnico refleja que hoy existe más información sobre la cuenca que en cualquier momento anterior del siglo de historia del conflicto.

Una cuenca, dos futuros posibles

El Atuel ilustra un desafío que se repite en distintas cuencas interprovinciales de la Argentina: cómo administrar un recurso que nace en un territorio y es aprovechado, corriente abajo, por otro, sin que ninguna de las dos partes pierda su capacidad productiva. La Comisión Interprovincial y el expediente judicial siguen abiertos, en etapa de monitoreo técnico y evaluación de obras: un proceso en curso, no un capítulo cerrado.

Omar Rocha

Fuentes:

https://www.cij.gov.ar/nota-37764-La-Corte-Suprema-fij-un-caudal-m-nimo-perma-nente-para-el-r-o-Atuel.html

https://observatoriociudad.org/fallo-de-la-corte-suprema-por-el-r%C3%ADo-atuel/

https://www.mendoza.gov.ar/prensa/rio-atuel-la-corte-suprema-fijo-un-caudal-minimo-como-lo-solicito-mendoza/

https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/105895

https://www.halacsolcha.org/index.php/halac/article/view/252

https://www.irrigacion.gov.ar/web/category/atuel/