02 Logística rural · 10 de agosto de 2026

El litoral se prepara para el Niño más intenso en años: el campo ya calcula cuánta agua de más puede soportar

El fenómeno se fortalece camino a la primavera y pone en alerta a productores y municipios de Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos y el sur bonaerense. SMN, NOAA y el INTA coinciden en un evento de alta intensidad para la campaña 2026/2027, con lluvias que pueden ser el motor de la próxima cosecha o su principal amenaza.

(El Niño es la fase cálida del ciclo natural ENSO, que se produce cuando el océano Pacífico ecuatorial se calienta por encima de lo normal. En Argentina, ese calentamiento suele traducirse en más lluvia sobre el noreste del país, sobre todo entre primavera y verano, y en crecidas de los ríos Paraná y Uruguay.)

En los campos bajos del norte de Santa Fe y Corrientes, julio dejó caminos rurales con agua estancada entre los surcos y canales de desagüe que no dieron abasto. No fue un episodio aislado: durante ese mes se mantuvo un ambiente húmedo en gran parte del país, con precipitaciones importantes sobre el norte de la Mesopotamia y tormentas puntuales en el noreste santafesino. Para los productores de la zona, esa humedad acumulada es al mismo tiempo una promesa y una advertencia.

El Servicio Meteorológico Nacional confirmó que el fenómeno El Niño atraviesa una fase cálida, con una probabilidad cercana al 100% de sostenerse durante el trimestre julio-agosto-septiembre. Según el pronóstico trimestral del organismo, entre agosto y octubre podrían registrarse lluvias por encima de lo normal en buena parte del territorio, con La Pampa y el sudoeste bonaerense entre las zonas de mayor probabilidad. La NOAA, por su parte, ubica en 97% la chance de que el fenómeno persista hasta comienzos de 2027, con una etapa de intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre.

Los mapas de anomalías de precipitación elaborados con el modelo ECMWF sitúan el núcleo más lluvioso sobre Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones, Entre Ríos y el noreste de Santa Fe, con excesos que podrían superar los 60 milímetros mensuales hacia fin de año. En la franja central del país el excedente sería menor, aunque igual suficiente para complicar tareas agrícolas y el tránsito en caminos de tierra. El meteorólogo internacional Ben Noll señaló que la proyección actual del Centro Europeo supera ampliamente los registros históricos, con repercusiones que se extenderían durante buena parte de 2027.

La comparación obligada son los eventos de 1982-1983 y 1997-1998, los dos Niño más intensos que atravesó el país en las últimas décadas. Ambos generaron inundaciones severas en la región del Litoral. La climatóloga Matilde Rusticucci explicó que el fenómeno impacta con fuerza desigual según el año, pero que en el noreste argentino suele traducirse en niveles extremos de precipitación durante primavera y verano, con crecidas de los ríos Paraná y Uruguay que inundan la Mesopotamia. Los especialistas coinciden, sin embargo, en que todavía es pronto para determinar si 2026/2027 alcanzará esa magnitud.

Esa incertidumbre no impidió que varios municipios empezaran a moverse. Zárate ya trabaja en esquemas de evacuación para barrios costeros ante un escenario que empeore, mientras Olavarría monitorea el arroyo Tapalqué para reducir el riesgo de anegamientos urbanos. En paralelo, hay tareas preventivas en curso en localidades ribereñas de Corrientes, Formosa, Chaco y Misiones, donde se sigue de cerca la evolución de los pronósticos hidrológicos sobre las cuencas del Paraná, el Uruguay y el Iguazú.

Para el campo, el escenario tiene una lectura más compleja que la de una simple alerta. Desde el Instituto de Clima y Agua del INTA, Pablo Mercuri y Natalia Gattinoni vienen insistiendo en que El Niño llega después de varios años marcados por la escasez hídrica, y que la disponibilidad de agua durante las etapas críticas de los cultivos puede impulsar rindes altos si se gestiona con planificación. La discusión, entonces, no pasa por si va a llover de más, sino por cuándo y en qué lotes.

El consultor Fernando Elorriaga fue uno de los que puso el volumen de cosecha 2026/2027 como potencialmente superior al de la campaña anterior, apoyado en la mayor disponibilidad de agua para maíz temprano y soja de primera durante el período crítico de diciembre y enero. Al mismo tiempo, recordó que en abril de 2016 las lluvias extraordinarias afectaron la recolección de soja y generaron pérdidas productivas importantes, y que un episodio similar no está descartado si las precipitaciones se concentran hacia el final del ciclo.

El riesgo concreto está en los campos bajos, con drenaje deficiente o cercanos a los grandes ríos. Ahí, el exceso hídrico puede traducirse en anegamientos, dificultades para sembrar, manejar o cosechar, y mayor presión sanitaria por enfermedades fúngicas. A eso se suma un problema estrictamente logístico: caminos rurales intransitables en las ventanas de siembra o cosecha, acopios con acceso restringido y tiempos de traslado que se estiran justo cuando la operación necesita previsibilidad.

Desde la Bolsa de Cereales, el meteorólogo Mario Navarro recomendó planificar el drenaje antes del inicio de la campaña gruesa, sobre todo en lotes con historial de anegamiento, y revisar las estrategias sanitarias de los cultivos de invierno por el mayor riesgo fúngico. También sugirió no adelantar decisiones extremas: para la Bolsa, hoy no hay evidencia suficiente para proyectar un escenario de excesos hídricos generalizados, aunque sí para monitorear mes a mes la evolución del fenómeno.

La otra cara de la moneda es la oportunidad. Mercuri planteó que el agua que hoy se percibe como amenaza puede convertirse en el recurso más valioso de los próximos años si se gestiona con inteligencia: reservorios, aguadas, humedales funcionales y sistematización agrohidrológica de los campos no funcionan solo como defensa ante el exceso, sino como forma de guardar agua para los ciclos secos que, tarde o temprano, van a volver. En esa lógica, la campaña 2026/2027 podría dejar perfiles de humedad recargados que favorezcan directamente la siembra de trigo y cebada, y abrir la puerta a esquemas de doble cultivo y mayor fertilización en los lotes que puedan drenar bien.

La lectura territorial ordena el mapa de riesgos y oportunidades. En el sur del área agrícola, especialmente Buenos Aires y La Pampa, la intención de siembra viene retrocediendo por el costo de la urea, que ronda los 1.000 dólares por tonelada, lo que empuja a productores hacia planteos más defensivos y hacia la cebada como alternativa de menor requerimiento de fertilización. En el litoral y el noreste, en cambio, la variable dominante pasa a ser el agua: cuánta llega, con qué velocidad y si el sistema de drenaje de cada establecimiento está preparado para recibirla sin perder la ventana de trabajo.

Ahí aparece otra vez la logística, esta vez en su forma más elemental: la de mover una cosecha desde el lote hasta el camión, y del camión hasta el acopio o el puerto. Un evento de lluvias extraordinarias no solo define rindes, también define si esa cosecha puede salir a tiempo. Las crecidas de los ríos Paraná y Uruguay, si el fenómeno confirma la intensidad que hoy proyectan los modelos internacionales, también van a mover la aguja de la navegabilidad fluvial y de la operación portuaria del litoral, un capítulo que va a merecer seguimiento propio a medida que avance la primavera.

Por ahora, el consenso entre organismos oficiales y consultoras privadas es el mismo: El Niño 2026/2027 va a tener intensidad considerable, aunque todavía no hay elementos para confirmar un evento extremo como el que circula en algunas versiones. La recomendación que se repite en cada informe es la misma que aplica a cualquier operación que dependa del clima: monitorear, planificar el drenaje antes de que llegue el agua, y no tratar el pronóstico como una sentencia sino como una herramienta de planificación por ambiente, lote por lote.

En los canales de desagüe del norte santafesino y correntino, esa planificación ya empezó. La pregunta que queda abierta es si el resto del sistema productivo y logístico del litoral va a estar tan preparado como el campo para lo que viene.

Omar Rocha

Fuentes:

- Servicio Meteorológico Nacional / Infobae: https://www.infobae.com/salud/ciencia/2026/08/05/el-nino-se-fortalece-el-pronostico-trimestral-anticipa-lluvias-abundantes-en-varias-provincias-argentinas/

- Chequeado: https://chequeado.com/el-explicador/el-nino-2026-que-puede-pasar-en-argentina-ante-la-llegada-del-fenomeno-climatico/

- NOAA / Unión Agrícola de Avellaneda: https://uaa.com.ar/el-nino-se-fortalece-oportunidades-y-riesgos-para-la-campana-2026-27/

- Municipios en alerta / Mejor Informado: https://www.mejorinformado.com/nacionales/clima-argentina-nino-llegara-riesgo-lluvias-tormentas-severas_1785506700

- Mapas ECMWF / Meteored: https://www.meteored.com.ar/noticias/prediccion/super-el-nino-2026-los-mapas-de-meteored-ya-muestran-donde-las-lluvias-golpearan-mas-fuerte-en-argentina.html

- Ben Noll / Agrolatam: https://www.agrolatam.com/clima/el-nino-argentina-fenomeno-historico-pronostico-2026/

- Mario Navarro / Bolsa de Cereales: https://www.defrentealcampo.com.ar/el-nino-2026-impacto-agro-argentino/

- Fernando Elorriaga: https://ruralnet.com.ar/nino-campana-agricola-2026-2027/

- INTA (Mercuri, Gattinoni) / Argentina.gob.ar: https://www.argentina.gob.ar/noticias/se-confirmo-el-nino-oportunidades-y-riesgos-para-la-campana-202627

- Bolsa de Cereales / Bank Magazine: https://bankmagazine.com.ar/el-nino-3/