02 Logística rural · 16 de agosto de 2026

La caja del banano ecuatoriano se fabrica junto a la finca. La fruta viaja miles de kilómetros hasta llegar a la Argentina

En El Oro, la provincia que concentra el 41% de las fincas bananeras de Ecuador, la industria de las cajas de cartón se instaló junto a las plantaciones. El papel kraft (la fibra resistente con la que se fabrican esas cajas) todavía viaja, en buena parte, desde otro continente, igual que la banana que después las llena, rumbo a la Argentina

Machala, la capital de El Oro, se conoce como la "capital bananera del mundo". Desde ahí, a través de Puerto Bolívar, sale buena parte del banano que Ecuador manda a Europa, Estados Unidos, Rusia, Asia y también a la Argentina. Esa concentración no es solo de plantaciones: alrededor de cada finca se armó, con los años, un sistema completo de proveedores, entre ellos el que fabrica la caja.

Un productor de la zona, con la finca en producción desde hace 40 años, contó a El Comercio de Quito cómo cambió el empaque en ese tiempo: en los años 60 el racimo viajaba suelto hacia Estados Unidos, sin caja. Recién décadas después se sumó el cartón como forma estándar de envío, y desde entonces la tecnología del empaque no dejó de modificarse. Hoy, de una hacienda mediana de la zona salen unas 3.000 cajas de banano por semana.

Esa caja dejó de ser un detalle logístico menor. Ecuador usa más de 380 millones de cajas de cartón por año solo para exportar banano, de acuerdo a un relevamiento del diario Expreso sobre las industrias que dependen del sector. Ese volumen sostiene a un grupo de cartoneras que crecieron pegadas a la actividad bananera: Procarsa, Grupasa, Incarpalm, Cartonera Andina y Papelera Nacional (PANASA) están entre las más importantes del país.

No es una caja cualquiera. Según la ficha técnica de Incarpalm, una de las cartoneras del sector, los modelos estándar para banano cargan hasta 43 libras de fruta y soportan hasta 3.100 libras de fuerza sin deformarse, porque viajan apiladas en columnas dentro de la bodega refrigerada del buque.

La relación entre cartonera y finca no es solo de cercanía geográfica, es también de sincronización productiva. Grupasa, una empresa familiar de Guayaquil, tiene una de sus dos plantas dedicada casi por completo a esa industria: entre el 60% y el 70% de su producción va al sector bananero, según contó su director comercial en la Convención Internacional del Banano realizada en esa ciudad. El sistema funciona a demanda: las fincas no tienen dónde acopiar cajas, así que la cartonera las fabrica y las entrega justo cuando el productor va a cosechar. "La caja debe estar en la casa del productor para su cosecha", resumió el directivo de la empresa en esa misma convención.

Ahí aparece el primer matiz de la historia. La fábrica de la caja se mudó al lado del banano. El papel con el que se hace esa caja, no del todo.

Ecuador no produce pulpa de celulosa, la materia prima de base del papel kraft. Una parte del papel que consume el país se fabrica localmente con fibra reciclada y con bagazo de caña de azúcar, un subproducto de los ingenios: Papelera Nacional, una de las principales cartoneras del país, tiene su planta en Marcelino Maridueña, un cantón azucarero, y usa el bagazo del Ingenio San Carlos como insumo. El resto del papel que Ecuador necesita se importa. Un relevamiento sectorial del sitio especializado Banana Export ubicó esa dependencia en alrededor de la mitad del consumo total del país, cubierta con papel llegado desde Estados Unidos, Alemania y España, entre otros orígenes.

Incluso el papel local viaja: en 2020, Papelera Nacional hizo su primer envío de papel kraft a Brasil, 1.700 toneladas en 75 contenedores que salieron por vía marítima, según publicó el diario El Universo en su momento.

Es, en definitiva, una relocalización parcial. El último eslabón de la cadena, el que convierte el papel en la caja final, se instaló pegado a la zona productiva para poder trabajar justo a tiempo. Pero el insumo de base de esa cadena sigue dependiendo, en una proporción importante, de fábricas de otro continente. Se acercó el ensamblaje final, no toda la cadena.

Del otro lado de esa caja, la banana que va adentro tiene un recorrido bastante más largo que el cartón que la contiene. Ecuador es el primer exportador mundial de banano, según datos de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), que agrupa a más del 70% de las empresas exportadoras del país. Entre sus mercados, la Argentina viene creciendo: en 2025 las exportaciones ecuatorianas de banano hacia el país aumentaron cerca de un 30% respecto del período anterior, de acuerdo a un informe difundido por la revista especializada Mercados.

Ese crecimiento tiene una explicación estructural, más allá de la coyuntura: la producción argentina de banana, concentrada en Formosa y Salta, cubre apenas el 4% del consumo total del país, según explicó a Infobae un especialista del sector frutihortícola. El resto llega importado durante todo el año, principalmente desde Ecuador, y también desde Paraguay, Brasil y Bolivia.

La ruta de esa fruta importada no tiene nada de directa. Sale de Ecuador por barco hasta un puerto de Chile y de ahí completa el trayecto hacia la Argentina en camión, cruzando la cordillera. Según el mismo relevamiento de Infobae, el flete representa el 60% del costo total de la banana que llega a la verdulería argentina. Cuando el paso cordillerano por Mendoza se cierra por nieve, como ocurrió este año, los camiones tienen que desviarse por el paso Pino Hachado, en Neuquén, lo que suma unos 1.800 kilómetros extra entre ida y vuelta para sostener el abastecimiento.

Ese costo logístico convive con un esquema de precios que Ecuador sostiene desde hace años para su banano de exportación: un Precio Mínimo de Sustentación que en 2023 fue de 6,50 dólares por caja de 20 kilos, subió a 6,85 en 2024 y llegó a 7,25 en 2025, según datos difundidos por la organización sindical uruguaya Rel UITA. Esa combinación de escala productiva, capacidad logística instalada y precio de referencia es, para el sector, parte de lo que sostiene la posición dominante de Ecuador en el mercado mundial.

La comparación entre los dos recorridos es la parte más operativa de esta historia. La caja de cartón que envuelve la banana recorre, como mucho, unos pocos kilómetros entre la cartonera y la finca donde se cosecha, gracias a un sistema de entrega ajustado casi al día. La fruta que va adentro de esa misma caja recorre miles de kilómetros de mar y de cordillera antes de llegar a un punto de venta en la Argentina. Dos velocidades distintas conviven en el mismo embarque: la del insumo que se acercó a la producción, y la del producto final que sigue viajando lejos para encontrar mercado.

Para una economía regional como la de El Oro, esa cercanía de las cartoneras no es un dato menor. Cada finca bananera arrastra, además del trabajo directo de cosecha, empleo en el packing, en el transporte interno y en la industria de insumos instalada alrededor: cartoneras, plastiqueras, proveedores de fungicidas, cuadrillas y transportistas forman, según describió a El Comercio un dirigente del sector, "todo un sistema económico" montado sobre la actividad bananera. Esa es la fortaleza territorial de fondo: una cadena de proveedores que se consolidó localmente y que hoy sostiene, junto a la fruta, buena parte de la economía de la provincia.

La pregunta que deja abierta esta cadena no es si Ecuador puede seguir exportando más banano, algo que ya viene demostrando año a año, sino hasta qué punto la industria del papel local puede reducir esa dependencia de la materia prima importada. Si ese proceso avanza, la relocalización de la cadena bananera ecuatoriana podría dejar de ser parcial y completarse un eslabón más atrás, con el kraft naciendo también cerca de donde se corta la fruta.

Hay además una exigencia nueva que va a ordenar todavía más esa cadena. Con el reglamento europeo contra la deforestación (EUDR), cada lote de papel usado en las cajas va a tener que declarar el origen geográfico de esa fibra, según un análisis sectorial de Banana Export. Las cartoneras ecuatorianas ya suman códigos QR de trazabilidad en la impresión para responder a ese requisito: la caja, además de proteger la fruta, va a tener que demostrar de dónde salió su papel.

Omar Rocha

Fuentes: El Comercio (Quito) — "El Oro concentra el 41% de las fincas"; Diario Expreso — "Las cinco industrias que dependen de la producción y exportación de banano"; Portal Frutícola — "Empresas ecuatorianas innovan en la cadena de suministro del banano"; Incarpalm — ficha técnica de cajas para banano; Banana Export — "Cartón Bananero 2026: ¿Insumo o Pasaporte?" y "La Materia Prima: El Corazón de la Caja de Cartón"; El Universo — "Papelera Nacional exportó por primera vez papel 'kraft' a Brasil"; AEBE (Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador); Revista Mercados — "Ecuador consolida su posición como principal exportador de banana"; Infobae — "Creció la oferta de frutas importadas en las verdulerías"; Rel UITA — "La banana argentina frente al desbalance de las importaciones".